(Ah, por que nuestra ‘x’ es el pasado puro, el vínculo que nos queda con
el guerrero pueblo azteca contra el intruso español) (sic)
La verdad es que la ‘x’ es una grafía latina que poco tiene que ver con
nuestro pasado “azteca”. Hasta el s. XVI, la ‘x’ representaba un sonido
parecido a la ‘sh’ inglesa, la ‘ch’ francesa, la ‘sch’ alemana o la ‘sce’ del
italiano. Al mismo tiempo, era usada para los latinismo ‘ks’ y ‘gs’ y aún se
llegó a usar como ‘s’. La ‘x’ es una herencia española que reflejaba de hecho
la correcta pronunciación de México:
/me.’shi.ko/. ¿Qué pasó entonces?
La lengua evoluciona y con ella, sus grafías. Ya a finales del s. XVI la
‘x’ empezó a usarse como ‘j’, al tanto que los demás sonidos empezaron a
desaparecer del español. La
Real Academia Española todavía no existía y el uso de las
letras era a criterio del escribiente. Es hasta mediados del s. XVIII que la Academia intenta regular
este asunto de las ‘x’. Estableció el acento circunflejo para los latinismos
que representaran el sonido ‘ks’ (exâmen,
exîgir) cosa que no sucedió para los sonidos ‘j’. Es posible que desde ahí
se definiera el sonido actual de México,
que conservó en cambio la grafía.
Tuvo que llegar el siglo XIX para que la RAE decidiera reservar la ‘x’ los latinismos;
así, aunque en 1803 el Diccionario registra mexicano,
para 1817 cambia para mejicano.
Resulta curioso que los mismos que colocaran la ‘x’ al colonizar la retiraran
en medio de una guerra independentista, ¿Habrían ya detectado el fervor patrio
por la ‘x’ o es simple ajuste de cuentas entre sonidos y grafías? Seguramente
esto último, pero no deja de seducir la idea de lo primero.
En el México independiente, era común el uso de México, Méjico e incluso Mégico. Lucas Alamán escribe:
«En nada ha habido tanta
incertidumbre como en el uso de la x: los unos la conservan, los otros… creen
que en castellano es un defecto el uso de esta letra, y lo que es todavía más
singular, personas que la proscriben del todo en su alfabeto la conservan
exclusivamente para escribir el nombre de México, por una especie de veneración
supersticiosa al modo en que los primeros tiempos se escribió.»
Otro intelectual que escribió sobre la ‘x’ fue Miguel de Unamuno.
Rosenblat, de donde he tomado toda la información dice al respecto:
Calificaba su uso de
“pedantesca manía”, “desahogo infantil”, “capricho pueril”, “americanada y
disparate ortográfico a la vez”, “ridículo emperramiento” […] “para expresar
así cierto prurito de distinción e independencia”, o como “afán de receloso de
diferenciación.”
Vaya que se enojaba….
Al final, ganó la ‘x’. En efecto, ganó como una muestra de
desvinculación a la vieja España. Como una reinvención de lo mexicano. Como un
rescate del pasado. Y quizá sería acertado respetar grafías y olvidar reglas.
Llamar las cosas por su nombre sin intentar adaptarlas. Pero eso también es
algo soñador. Mientras tanto, en México seguiremos defendiendo la ‘x’. Por la Patria.