martes, 27 de agosto de 2013

Méjico vs México

Soy de esos muchos mexicanos que odian, por razones que nosotros mismos desconocemos, el uso de Méjico en detrimento de nuestro natural, patriótico México. Fibras sensibles de 500 años atrás nos mueven a defender la grafía amada, como si en ello se nos fuera la vida en heroica defensa del pasado nacional.

(Ah, por que nuestra ‘x’ es el pasado puro, el vínculo que nos queda con el guerrero pueblo azteca contra el intruso español) (sic)

La verdad es que la ‘x’ es una grafía latina que poco tiene que ver con nuestro pasado “azteca”. Hasta el s. XVI, la ‘x’ representaba un sonido parecido a la ‘sh’ inglesa, la ‘ch’ francesa, la ‘sch’ alemana o la ‘sce’ del italiano. Al mismo tiempo, era usada para los latinismo ‘ks’ y ‘gs’ y aún se llegó a usar como ‘s’. La ‘x’ es una herencia española que reflejaba de hecho la correcta pronunciación de México: /me.’shi.ko/. ¿Qué pasó entonces?

La lengua evoluciona y con ella, sus grafías. Ya a finales del s. XVI la ‘x’ empezó a usarse como ‘j’, al tanto que los demás sonidos empezaron a desaparecer del español. La Real Academia Española todavía no existía y el uso de las letras era a criterio del escribiente. Es hasta mediados del s. XVIII que la Academia intenta regular este asunto de las ‘x’. Estableció el acento circunflejo para los latinismos que representaran el sonido ‘ks’ (exâmen, exîgir) cosa que no sucedió para los sonidos ‘j’. Es posible que desde ahí se definiera el sonido actual de México, que conservó en cambio la grafía.

Tuvo que llegar el siglo XIX para que la RAE decidiera reservar la ‘x’ los latinismos; así, aunque en 1803 el Diccionario registra mexicano, para 1817 cambia para mejicano. Resulta curioso que los mismos que colocaran la ‘x’ al colonizar la retiraran en medio de una guerra independentista, ¿Habrían ya detectado el fervor patrio por la ‘x’ o es simple ajuste de cuentas entre sonidos y grafías? Seguramente esto último, pero no deja de seducir la idea de lo primero.

En el México independiente, era común el uso de México, Méjico e incluso Mégico. Lucas Alamán escribe:

«En nada ha habido tanta incertidumbre como en el uso de la x: los unos la conservan, los otros… creen que en castellano es un defecto el uso de esta letra, y lo que es todavía más singular, personas que la proscriben del todo en su alfabeto la conservan exclusivamente para escribir el nombre de México, por una especie de veneración supersticiosa al modo en que los primeros tiempos se escribió.»

Otro intelectual que escribió sobre la ‘x’ fue Miguel de Unamuno. Rosenblat, de donde he tomado toda la información dice al respecto:

Calificaba su uso de “pedantesca manía”, “desahogo infantil”, “capricho pueril”, “americanada y disparate ortográfico a la vez”, “ridículo emperramiento” […] “para expresar así cierto prurito de distinción e independencia”, o como “afán de receloso de diferenciación.”

Vaya que se enojaba….

Al final, ganó la ‘x’. En efecto, ganó como una muestra de desvinculación a la vieja España. Como una reinvención de lo mexicano. Como un rescate del pasado. Y quizá sería acertado respetar grafías y olvidar reglas. Llamar las cosas por su nombre sin intentar adaptarlas. Pero eso también es algo soñador. Mientras tanto, en México seguiremos defendiendo la ‘x’. Por la Patria.




Rosenblat, Ángel. “¿México o Méjico?”. Buenas y malas palabras. 5ta Edición. Madrid: Mediterráneo, 1978. II

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